miércoles 8 septiembre 2010
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Animación Querbesiana

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¿Cómo va la Causa del P. Querbes? – Enero de 2007

QuerbesVourles
     Las “Normas para las Causas de los Santos”, publicadas en 1983 exigían un examen, desde el punto de vista dogmático y moral, únicamente de los escritos editados por el Siervo de Dios; desde hace alguno años, la Congregación para los Santos exige, además, ese mismo examen de todos los escritos, incluso las cartas.
     Hace bastante tiempo que los censores teólogos examinaron los escritos editados por el P. Querbes dando un informe muy positivo de ellos. Más tarde, Robert recopiló todos los escritos no editados del P. Querbes susceptibles de tener alguna importancia y los entregó a los censores para su estudio. Al cabo de varios meses, los censores teólogos entregaron sus conclusiones. No solamente afirman no haber encontrado nada que les parezca contrario a la doctrina de la Iglesia en materia de fe o de costumbres, sino que añaden algunos rasgos de la personalidad del P. Querbes que resultan muy interesantes.
      He aquí algunos de esos rasgos:
      Uno de censores percibe en los escritos del P. Querbes la preocupación por salvar las intuiciones esenciales de su obra valiéndose de una interpretación firme y perspicaz de los textos del Concilio de Trento. También comenta el  talento pedagógico que encuentra en sus conferencias, las cuales, desde el punto de vista doctrinal, le han parecido de un nivel muy superior a muchas otras de su tiempo. Todo esto le permite confirmar el juicio muy positivo que dio en enero de 2005, tras el estudio de los escritos editados.
     Dice, además, que las cartas, aunque a veces su tono parezca un poco rígido, manifiestan la solicitud e incluso la paciencia del P. Querbes con sus colaboradores. Señala que hay que leer siempre estos textos en el contexto y el género literario de los escritos espirituales de su época. No se puede menos de admirar la delicadeza con la que el P. Querbes canaliza las posibles tendencias a la exaltación espiritual del P. Faure, recordándole sin cesar el valor de “las virtudes ordinarias”.
     También el otro censor da un juicio positivo de los documentos estudiados y subraya, además, su tenacidad y perseverancia, sin las cuales no habría podido llevar a cabo la fundación y la extensión de la Congregación; reconoce también una gran modestia y lucidez respecto a los objetivos propuestos para ella: habla de sus clérigos como de “Jesuitas abecedarios”.
     En sus cartas se ve una atenta solicitud a las evoluciones reales y posibles de las vocaciones, una voluntad de controlar directamente los itinerarios personales en las instituciones establecidas y un evidente sentido común para alejar de algún colaborador los tormentos espirituales, que él estima ociosos, y recordarle la necesidad fundamental de las “virtudes ordinarias”.
   En sus conferencias se descubre la seguridad de su criterio teológico. Sus exposiciones se inspiran en la corriente apologética de su época, especialmente la utilizada respecto al protestantismo. Si no cometemos el error de sacar estos escritos de su contexto admiraremos su reflexión inteligente, a partir de la Iglesia jerárquica y la opinión general del clero de mediados del siglo XIX.
Estas son algunas de las afirmaciones de los censores teólogos. Creo que es un buen comienzo en el estudio de la vida virtuosa de nuestro Fundador.
     Por otra parte, el Juez delegado indica que está recibiendo algunos testimonios autentificados de fama de santidad, procedentes de diversos países. Robert  Bonnafous dice que el dossier de los historiadores podrá presentarse en febrero. Hemos comenzado a preparar la sesión conclusiva del proceso diocesano. Si las cosas no se tuercen, podrá celebrarse a últimos de abril o comienzos de mayo.

P. José Antonio Lezama, C.S.V.
Postulador de la causa








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